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Principios básicos para el proyecto con elementos prefabricados de hormigón (Parte 1)

El rol del prefabricador y su interacción con el proyectista

El proyecto y ejecución de cualquier solución constructiva que incorpore elementos prefabricados de hormigón es un proceso complejo que requiere la definición de un equipo de trabajo formado por todos los profesionales implicados. Gran parte del éxito del proyecto residirá en la correcta definición del alcance y competencias de dichos miembros, algo que debe establecerse en la planificación inicial de la obra.

El cuanto al papel del prefabricador, la industrialización de la construcción precisa una integración del mismo, que en el caso óptimo debe ser durante la fase de proyecto.

Hay una serie de principios que deben respetarse en la medida que sea posible. Lo fundamental es que cada agente conozca su responsabilidad y la cumpla a lo largo de todo el proceso: proyectista, prefabricador, constructor, organismos de control de obra, etc.


Con este planteamiento, el proyectista puede y debe utilizar los conocimientos del fabricante de prefabricados para encontrar una solución óptima a la obra, hasta el punto de que no es un simple suministrador de elementos de construcción, sino que cumple una función de consultor muy valiosa en muchos casos. El prefabricador, en base a su experiencia y conocimientos, suele tener en cuenta otros factores relativos al transporte y la colocación, que de otra manera podrían obviarse y con ello poder resultar antieconómicos desde la perspectiva de la obra en su conjunto.

Por lo general, el proyectista no suele tener el grado de especialización requerido para el proyecto de construcciones con elementos prefabricados, especialmente aquéllos que en su trayectoria profesional no hayan tenido relación previa con la prefabricación, por lo que se hace imprescindible una estrecha colaboración con el industrial. Debido al amplio rango de escenarios que nos podemos encontrar en cualquier proyecto de edificación o de obra civil, el prefabricador puede intervenir en mayor o menor medida, lo cual puede depender de su capacidad técnica, productiva, del tipo de proyecto, la fase en la que se incorpore, el grado de colaboración que el proyectista quiera delegarle, etc.

Dentro de la dificultad que entraña definir un modelo común para el proyecto de cualquier obra que incorpore elementos prefabricados de hormigón, dada la amplitud de tipologías, hipótesis, etc., podríamos resumir a tres fases inherentes a la etapa de diseño:

1)    Diseño conceptual: el proyectista o cliente expresa sus necesidades al/los prefabricador/es;
2)    Diseño preliminar: el/los prefabricador/es analizan la unidad constructiva y plantean una solución, estimando los elementos, el coste o el plazo de ejecución;
3)    Diseño final: el prefabricador que se encargará del suministro, define la solución final (elementos, acabados, detalles constructivos, planos, etc.)

División de la obra en componentes

El diseño global de cualquier partida o sistema constructivo (estructura, cerramiento, pavimento, etc.) con elementos prefabricados de hormigón suele contar por lo general, con dos condicionantes fundamentales:

▪    Estandarización de elementos (máximo número de piezas iguales);
▪    Modulación uniforme de las obras (máximo número de módulos iguales).

Cuanto más uniformes sean las piezas elementales fabricadas en la factoría, más sencillo será controlarlas en calidad, diseño, geometrías, tolerancias y más fácil será ejecutar posteriormente la secuencia de elementos por ser uniones repetitivas, mejorando la eficiencia en tiempo, seguridad, calidad y, en definitiva, economía final de la obra.

Conocimiento de la reglamentación vigente

Esto incide tanto a nivel del edificio (estructura, cerramientos, instalaciones, etc.), como de las propios elementos individuales que lo compongan (vigas, anclajes, tornillería, etc.).

Normalmente, los códigos técnicos, instrucciones y reglamentación en general, inciden directamente sobre el sistema constructivo, más allá de los elementos. Un ejemplo ilustrativo podrían ser los elementos prefabricados destinados a forjados. Por ejemplo, el nivel de protección acústico o de resistencia a fuego lo deberá proporcionar el forjado completo, con todos sus elementos, y no éstos de forma individual.

Integración y coordinación con otras partes del edificio

Un aspecto esencial del diseño en edificación es la integración y coordinación de los sistemas prefabricados de hormigón con el resto de partes del edificio: instalaciones (fontanería, iluminación, saneamiento, cableado eléctrico, etc.), cimentación (si está resuelta in situ), particiones interiores, etc. Para ello, es fundamental que el proyectista conozca las capacidades y limitaciones de los elementos prefabricados de hormigón, así como del resto de unidades constructivas.

Otro factor clave es la adaptación dimensional. Una de las grandes ventajas de la construcción industrializada con prefabricados de hormigón es la precisión dimensional, lo que asegura un mejor cumplimiento de las medidas y tolerancias definidas en el proyecto.

En la próxima entrega, abordaremos otros aspectos esenciales como:

- Adaptabilidad de los elementos prefabricados de hormigón al proyecto
- Planificación de la obra
- Algunas consideraciones sobre los materiales
- Aproximación al concepto de calidad durante la fase de proyecto
- Importancia de los sotware

Fuente: Curso de Especialidad Básica – Conocimiento de la construcción industrializada y sostenible con prefabricados de hormigón o concreto [+]. Módulo 4 “Bases de proyecto con elementos prefabricados de hormigón. Parte 1: Generalidades